Un poquito de “los hombres que no amaban a las mujeres”

Mi fragmento favorito de esta genial y adictiva trilogía. De esos libros que tienes que dejar de leer cuando ves que te quedan pocas páginas, porque aún no estás preparado para despedirte de los personajes.

“A diferencia de Mimmi, Lisbeth Salander nunca se había considerado seriamente lesbiana. Nunca le dedicó tiempo a reflexionar si era hetero, homo o, incluso, bisexual. En general, hacía caso omiso de las etiquetas; además pensaba que con quién pasara la noche era asunto suyo y de nadie más. Si se viera obligada a manifestar sus preferencias sexuales, preferiría a los chicos; o eso era, al menos, lo que se desprendía de su estadística personal. El único problema residía en encontrar un chico que no fuera tonto y que, además, valiera en la cama; Mimmi representaba una dulce alternativa; y, encima, la ponía caliente. La conoció en la barra de una carpa de cerveza durante el día del orgullo gay del año anterior. En el transcurso del último año su relación había sido intermitente; en el fondo, no era más que un pasatiempo para ambas. Mimmi poseía un cálido y suave cuerpo al que arrimarse; además se trataba de alguien a cuyo lado Lisbeth podía despertarse e incluso desayunar.”

 

– Stieg Larsson –
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Fotografía: Plastikete

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El amor

El amor, jeje qué fácil es renegar de él cuando no se tiene. Echarle la culpa a la sociedad de desearlo, y es verdad, que todo te empuja a ello. La vida es más fácil en pareja. Hasta las pizzas individuales, las venden de dos en dos. La vida en pareja es más fácil. Y más bonita. Y más completa. O eso nos quieren hacer pensar. Yo ya no sé dónde colocarme. Sería precioso, encontrar una persona con la que compartir el resto de tus días, pero es tan bonito cómo difícil hayarla. Alguien… ¿compatible?. ¿Qué significa? Alguien con quien compartir muchas cosas, pero no todo, con quien te lleves bien, te diviertas, tengas buen sexo, te satisfaga intelectualmente, alguien con quien convivas, pero que te deje tu espacio, no te aburra, ni te agobie, ni te estrese. Alguien a quién puedas admirar por quién es y no por quién pretenda ser. ¡qué complicado!.  ¿Qué es más importante, el flechazo, o el poco a poco? ¿la conexión o la compatibilidad? ¿la atracción física o la intelectual? ¿ Es mejor una pareja? ¿o termina siendo más fácil tener una persona para cada momento? ¿compensa?. Cada día que pasa, encuentro más preguntas. Lo único que tengo claro, es que mi felicidad no va  a depender de ello. Me encantaría compartir mi felicidad con alguien, sé que es bonito hacerlo, porque lo he visto en mis padres, he crecido viéndolo, 30 años juntos y parece que tuvieran 15 años. Es bonito, envidiable, y… poco común. Pero si no lo consigo, ni lo encuentro, no será peor. Será a mi manera.

 

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El mundo

Cuando no te gusta tu ciudad, te mudas a otra. Cuando no te gusta tu país, te vas a vivir a otro. Pero cuando no te gusta el mundo, ¿qué haces? Por eso hay astronautas, ¿no?

No me gusta mi mundo porque está lleno de egoísmo, de corrupción, de chanchullos, chapuzas y enchufes, injusticia. De gente con ambición, que no sería un problema, tener ambición es natural y bueno, pero deja de serlo cuando SOLO tienes ambición, dejas de tener corazón y todo vale para conseguir lo que quieres. Hemos perdido la empatía, la unidad, el sentimiento de equipo, los grupos que hay ahora no son reales, son un conjunto de individuos, que utilizan al grupo para un fin propio, y esto nos hace débiles. Luego están los intermediarios, que no son más que títeres pánfilos, sin voluntad, sin pensamiento propio, que viven con miedo, dirigidos por los de arriba, a los que les vale un “porque yo lo digo”. Ésta es la gente que nos representa, la que debería imponerse y luchar por el bien de aquellos a los que dirige, pero tampoco funciona, están comprados por unas pocas e insignificantes comodidades. Y por último están los grandes, los de arriba, que es gente que se siente orgullosa de estar donde está, a pesar de todo, no importan las formas, ni la ética, ni el cómo, solo importa que caminan por una alfombra roja, y todo el mundo les mira. Y se creen que sólo por eso ya lo están haciendo bien, no tienen ni la más remota idea de la responsabilidad que tienen encima, ni de la realidad que vive la gente a la que gobiernan, ellos están en su mundo creado por y para ellos, y con esta desconexión tan grande, es imposible que lo puedan hacer bien, y mucho menos cuando ni lo necesitan ni tienen interés.

Desgana

Es una situación peligrosa cuando la propia desgana no te deja pensar qué te la causa. ¿Cómo acabas con ella si no sabes por qué ha venido a verte? Horas después el techo sigue siendo blanco. Hacer lo que deberías hacer es aburrido. ¿Hacer lo que te gusta? uf, qué pereza. Amanece, inercia, atardece, inercia, duermes. Desgana es F5, inicio, inicio, inicio. Es tener hambre por no saber qué comer. Llevar los calcetines desiguales. Oir, pero no escuchar, estar y no estar. Las películas son demasiado largas, y leer subtítulos mucho esfuerzo.Inicio. Sopa instantanea, de sobre. ¿Bastará simplemente con esperar a que se pase? ¿Cuánto hay que esperar? No me apetece esperar. Actualizar. Se oye como el ascensor sube y baja, imagino que lleno de gente que hace cosas, les guste o no. Y yo, que tengo el privilegio de elegir, elijo no hacer nada. Qué injusto. Y no me gustan las injusticias.

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Inhumanidad

Malditos vagos, perezosos, abanderados del esfuerzo mínimo, que llevan una máscara de persona comprometida y responsable, trabajadora y coherente. Malditos inútiles, que por falta de aptitud, o de actitud, o de ambas, andan trabajando más porque no se caiga esa máscara absurda que por cualquier otra cosa, aunque eso implique intentar aplacar tus ánimos para que tu buen hacer no les delate. Imponen su forma, obligan, se agrupan e imponen al resto. ¡Maldito resto que se deja imponer! Que no tiene criterio, que no piensa, ni lucha, ni se inmuta, que todo lo parece bien. El miedo a la comparación os ha quitado la máscara a mis ojos. Unos y otros, creerán que su comodidad y bienestar le importa a los demás como les importa a sí mismos, creerán que los demás vamos a hacer las cosas según su conveniencia para que no tengan que desencajar el culo del sofá, creerán que los demás somos capaces de hacer chapucerías y dormir tranquilos. Creerán tantas cosas dentro de su maldito mundo, que muy fácil me van a poner ocultarles la realidad.

Inercia

“Es que se ha hecho así siempre”. Y eso ya parece suficiente para dejar de pensar y seguir moviéndonos por inercia, como el borreguito que sigue a su rebaño. Obviamos que los tiempos y las circunstancias cambian, y olvidamos el porqué las cosas se empezaron a hacer de esta forma. Porque si nos paráramos un minuto a pensar en ello, nos daríamos cuenta de que hoy no tiene ningún sentido seguir haciéndolo así. Como llevar una agenda de teléfonos en el bolso, como dar religión católica en un colegio público con un porcentaje de inmigración del 70%, como tirar a la basura cosas que pueden seguir usándose, como casarse por hacer una fiesta, como fumar, o como cruzar una autovía por cualquier sitio, teniendo un puente elevado a 30 metros, porque siempre hemos cruzado por aquí.

InerciaEs gracioso que las cigüeñas ya no crucen el estrecho como hacían antes buscando un clima más cálido porque, por el cambio climático, no es necesario. Y sin embargo, todavía exista la ablación del clítoris. Por poner un ejemplo más radical…

Enlazo un cuentecillo relacionado que he encontrado en este blog